Capítulo 8: La necesidad por un claro programa socialista

Posted by SOCIALISMO REVOLUCIONARIO On lunes, 6 de julio de 2009 0 comentarios

¿Pero como El Topo Obrero aconseja a la clase tra­bajadora "avanzar" al socialismo? Nos presentan una ensalada de demandas y pasos a ser tomados, algunos de estos dicen: "Se debe nacionalizar la banca y al sector financiero bajo control social, la nacionalización bajo control obrero de la industria privada y la industria del petróleo bajo el control y la administración de los trabajadores." ¿Qué quiere decir "control social"? ¿Es decir, toda la sociedad? ¿Por qué la diferencia entre como debe tomarse la industria y como los bancos? ¿Por qué PDVSA debe tomarse en base al control y administración de los trabajadores y la industria solo bajo el control?



El CIT ha defendido concretamente en su material la nacionalización de los sectores decisivos de la economía y de la banca, tomados en base al control y la administración democrática de los trabajadores. En cuanto a la crucial compañía de petróleo (PDVSA) que ya esta nacionalizada, se necesita realizar una limpieza cambiar su dirección. Importantes elemen­tos de lo que tiene que ver con funcionamiento diario de la compañía ya esta en manos de los traba­jadores. Esto debe fortalecerse tomando el control y la necesidad de establecer una administración democrática de la Compañía por parte de los traba­jadores. La plana ejecutiva de PDVSA debe estar compuesta por representantes de trabajadores de la industria, trabajadores del estado y de representantes de todas las ramas de la clase trabajadora. La elección de estos representantes debe estar sujeta a inmediata revocabilidad y no recibir más del salario promedio de un trabajador calificado. (Ver "Venezuela, en el ojo de la tormenta" y otros artícu­los, Febrero del 2000).



Otra importante demanda es la Nacionalización de los medios de comunicación pro-golpistas bajo el control y la dirección democrática de los traba­jadores. Existe una verdadera dictadura virtual en los medios de comunicación en Venezuela, que en su mayoría están en manos de los reaccionarios que no han dudado en usarlos como un arma contra la rev­olución. Las cuatro principales cadenas de Televisión están en propiedad de importantes hombres de negocios que apoyan a la oposición. Ellos donaron cerca de 2 millones de dólares en publicidad gratuita para apoyar el Paro patronal. Lamentablemente, en lugar de tomar firmes medidas contra estos "cuatro jinetes del Apocalipsis" como Chávez ha llamado a los magnates de la prensa, el gobierno solo ha inten­tado imponer algunas regulaciones para controlar las campañas en los medios de comunicación. También esta planeando entregar recursos para canales estatales.



Estas medidas han tenido un escaso efecto. Algunas de las propuestas gubernamentales para regular la propaganda le han servido incluso a la oposición y potencialmente es antidemocrático ya que también puede ser utilizado contra quienes critican al régimen desde la izquierda. ¡Una de las propuestas incluso habla de "otorgar un trato respetuoso a los oficiales de gobierno!" Una propuesta mejor y más democráti­ca seria nacionalizar la prensa y la Televisión bajo el control y dirección democrática de la clase traba­jadora y asignar los recursos y facilidades en base al apoyo recibido por cada partido o grupo político.


Capítulo 9: Analogías con la Revolución Portuguesa

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Woods, al parecer es un poco renuente a dirigir una crítica a las fuerzas militares de izquierda que han cometido errores. En el análisis "Los marxistas y la Revolución Venezolana", realiza un paralelo directo entre Venezuela y los magníficos sucesos de la Revolución Portuguesa en 1974-75.


Polemizando con anónimas sectas, Woods sostiene que "nosotros no tenemos nada que hacer con los funcionarios militares". La aproximación a este prob­lema y al ejército en general es particularmente importante en Venezuela. El rol jugado por sectores radicales de izquierda al interior del ejército ha sido crítico en Venezuela. El populismo radical tiene una fuerte tradición en las fuerzas armadas de algunos países Latinoamericanos -incluyendo Venezuela, Perú y otros- que el CIT ha comentado en sus análi­sis de los eventos en Venezuela y en otros materiales.

Si existen grupos que dicen que nosotros no ten­emos nada que hacer con esta fuerza, obviamente están equivocados. Los sectores del ejército, espe­cialmente los soldados de bajo rango, incluyendo a la oficialidad, pueden y deben jugar un papel impor­tante. La podrida y decadente burguesía en algunos países históricamente ha obligado a sectores del ejército a rebelarse y emprender acciones contra el capitalismo. Algunos pueden ser ganados para las ideas socialistas y para apoyar a la clase trabajadora.


Sin embargo, esto no significa que los socialistas rev­olucionarios deban silenciar los errores y las debili­dades de estas fuerzas. Esto increíblemente es lo que hace Woods con relación a la revolución Portuguesa. Primero, hace una comparación con Venezuela, simplemente ignorando las diferencias cruciales en la conciencia socialista donde en Portugal la revolución entra derrotando rápidamente al capitalismo. Woods procede a dejar de lado cualquier error o métodos incorrectos usados por el izquierdista Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA) en Portugal.

Citando un documento escrito por Ted Grant en 1975 de la Revolución Portuguesa. En una parte él relata los sucesos del 11 de marzo de 1975, cuando militares reaccionarios intentaron un golpe. Los tra­bajadores se tomaron las calles, el ejército se rebelo contra el intento de golpe, desintegrándose. Grant correctamente dice que bajo esta situación ni un solo regimiento estaba en condiciones de actuar en favor de la contrarrevolución.


Woods concluye entonces que: "...las mismas líneas se pudieron aplicar exactamente dos años atrás en Venezuela... Uno solo tiene que cambiar los nom­bres." Esto no es exacto en torno a Venezuela. A pesar de que el regimiento de paracaidistas se haya rebelado como luego lo hizo contra el golpe la guardia de palacio, en el resto de las fuerzas armadas permaneció incierta y muchos regimientos solo se declararon contrarios al golpe una vez que este había sido derrotado.

Pero más importante fue lo que aconteció luego de los intentos de golpe en Portugal y en Venezuela. En Portugal la revolución adquirió un masivo impulso y tomo un enorme giro a la izquierda. El intento de golpe del 11 de marzo fue seguido inmediatamente por la ocupación de las fábricas, los puertos y los bancos, por parte de los trabajadores, así como la ocupación de la tierra por parte de los campesinos. En tres días todos los bancos y las compañías de seguros estaban nacionalizados, lo que significo que el 80% de la industria y la mayor parte de la tierra estaba en manos del estado.


El 4 de abril, el radical movimiento de oficiales -MFA-emitió una declaración en que describía la revolución como "una transición al socialismo." Toda la sociedad Portuguesa estaba bajo un fermento rev­olucionario y abrazo la idea de una revolución social­ista. El periódico The Times, titulo su editorial de la siguiente manera: "El capitalismo ha muerto en Portugal." Casi sucede. Pero debido a que la revolu­ción no fue completada, la clase capitalista pudo retornar y recobrar su control sobre la sociedad. A través de la mediación del Partido Socialista (que asesorado por el Partido Socialdemócrata Alemán -PSD- canalizo la intervención de la CÍA) fue posible hacer respirar al cadáver del capitalismo Portugués. La desnacionalización fue realizada al cabo de unos años y el Partido Socialista se transformo en uno de los principales partidos del capitalismo en Portugal.


Como explicamos anteriormente, los sucesos que siguieron en Venezuela tras el intento de golpe están muy lejos de lo que se llego en Portugal. Tras la der­rota del golpe, Chávez inmediatamente trato de llegar a acuerdos con el capitalismo. No fue llevada a cabo ninguna nacionalización y solo fue realizada una limpieza muy limitada al interior del ejército y de PDVSA. Incluso Chávez recientemente llegó a establecer algunos tratados comerciales con com­pañías multinacionales de la industria petrolera.


Los Marxistas están optimistas y seguros en el desar­rollo de la revolución socialista. Vemos entusiasta­mente la lucha de la clase trabajadora en Venezuela y tenemos un acercamiento positivo a los sucesos revolucionarios que allí se desarrollan. Pero no es el deber de los socialistas revolucionarios exagerar o sobredimensionar los eventos que han tenido lugar hasta ahora. Este método no sirve para fortalecer la revolución y no le permite a la clase trabajadora sacar las conclusiones necesarias.


Woods se muestra muy renuente a criticar al MFA y su rol en Portugal. Él dice que "esto no era una cuestión de confianza... es de una categoría moral y no científica. Lo que es decisivo no es el carácter moral de los líderes sino el programa sus políticas. Muchos de los Oficiales en Portugal eran hombres decididos y honestos que sinceramente estaban con las masas. Muchos incluso quisieron hacer una transformación social profunda en Portugal, pero no supieron como llevarla a cabo."


Estamos de acuerdo, pero no podríamos decir lo mismo sobre Allende, Andrés Nin, el Che Guevara y muchos otros? No tenemos una medida para medir la sinceridad de los individuos. Todo lo que podemos hacer es poner a prueba el programa, las ideas y las acciones defendidas por estos individuos y grupos, y si creemos que sus ideas y métodos son incorrectos, es deber de los Marxistas decir porqué.


Woods continua: "La verdadera responsabilidad del fracaso de la revolución Portuguesa no esta en los sectores del ala izquierda del ejército, sino en los líd­eres reformistas de los Partidos Comunistas y Socialistas que juntos arruinaron la revolución. De paso, debemos agregar que las sectas seudo marxistas y ultra-izquierdistas jugaron un papel lamenta­ble..."


Así que todos somos responsables, excepto los ofi­ciales izquierdistas. El papel jugado por las fuerzas mencionadas por Woods varió. Los dirigentes del Partido Comunista y del Partido Socialista cierta­mente fueron responsables de que en el futuro el capitalismo pudiera recobrar el control de la sociedad Portuguesa. La contrarrevolución fue lleva­da a cabo a través del Partido Socialista. Durante la Guerra Civil española el Partido Socialista (PSOE) y el Partido Comunista (PCE) también jugaron papeles lamentables. Sin embargo, ¿esto significa que la crit­ica de Trotsky fuera menos severa para el POUM?


Woods no especifica a que sector de "izquierda" del MFA se refiere. Esta organización no era homogénea y se dividió en diferentes tendencias. El ala "modera­da" del MFA, alrededor de individuos como Meló Antunes colabora con el PS en las tareas de frenar la revolución. Sin embargo, los "izquierdistas", precisa­mente por no saber que hacer, cometieron una serie de errores e Intentaron imponer su posición sin una base organizada en la clase trabajadora. Esto permi­tió al Partido Socialista y a otros presentarse como los defensores de la democracia contra los "anti­democráticos oficiales del ejército."


Intentar encubrir estos errores también fueron un fac­tor importante que llevo a la derrota de la revolución y no para beneficiar al movimiento de los trabajadores. Ciertamente Woods no lo hace mejor ofreciendo "con­cejos correctos" a Chávez. La tremenda derrota de la revolución Portuguesa que casi derroco al capitalis­mo, refleja la necesidad crucial de un partido socialista revolucionario. Tal partido, que utilice las experiencias históricas a nivel internacional de la clase trabajadora, puede proporcionar la dirección necesaria para ayu­dar a la clase trabajadora a tomar los pasos que se necesitan dar para derrocar al capitalismo y establecer un gobierno genuino de democracia de la clase traba­jadora, que controle concierte y democráticamente la sociedad, tomando las medidas necesarias para comenzar a construir el socialismo.


El problema de ganar a los oficiales de bajo rango y a los soldados al lado de la revolución es importante en todas las revoluciones. En algunos países Latinoamericanos como Venezuela, donde existe una fuerte tradición de tendencias populistas de izquier­da en el ejército, esta cuestión es aun más impor­tante. El problema de romper el aparato estatal en cierta fase de la revolución asume una importancia crítica. El movimiento obrero necesita un programa y tomar iniciativas concretas apuntadas a romper el aparato del estado en líneas de clase.


Capítulo 10: "Los civiles entraran de esta manera..."

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La revolución socialista requiere de la dirección y par­ticipación consciente de la clase trabajadora. La clase trabajadora, debido a su conciencia colectiva y su cohesión como clase, es la única clase capaz de encabezar el movimiento de los oprimidos para derrocar al capitalismo y poner las bases para la con­strucción de una nueva sociedad socialista. Puede ganarse a las fuerzas armadas y principalmente a la base del ejército para cumplir un importante papel en la lucha.



Sin embargo, sin la garantía democrática de la clase trabajadora, estos sectores del ejército, que en deter­minado momento se encontraran jugando un papel principal en la lucha, pueden desarrollar tendencias burocráticas hacia el "dirigismo". Sin una compren­sión clara del rol de la clase trabajadora en la revolu­ción y de su garantía de control democrático, incluso una mayoría "honesta" y bien intencionada del ejérci­to puede desarrollar tales tendencias e intentar imponer su dirección sobre la clase trabajadora. Similares características también han podido verse en las organizaciones guerrilleras de izquierda en el mundo neocolonial.



A pesar de contar con heroicos luchadores en sus filas, al no tener una comprensión del rol principal de la clase trabajadora, solo se convierten en "substitu­tos" del movimiento. El papel de las masas según ellos es de apoyar a las fuerzas de la guerrilla y no liderar concientemente el movimiento. Por miedo a perder el control, temen a las iniciativas y acciones independientes de la clase trabajadora.

En el pasado Chávez también ha dejado claro esta mirada. El escritor británico, Richard Gott -entusiasta partidario de Chávez- en su biografía "En la sombra del Libertador", revela una reunión que tuvo lugar antes del fallido golpe de sectores militares de izquierda en 1992, encabezado por Chávez, contra el corrupto régimen derechista que en ese momento estaba en el poder.



Los participantes en dicha reunión plantearon el problema de la huelga general y la necesidad de que la "sociedad civil" jugara un papel activo en el movimiento revolucionario. Gott relata: "Esto fue exactamente lo que Chávez no quiso...


Absolutamente no"! Chávez no quería que los civiles participaran como fuerza decisiva. Él quería que la sociedad civil aplaudiera pero que no participara lo que es bastante diferente. Durante la reunión tuvo lugar una fuerte discusión, tanto que Chávez intervino concluyendo bruscamente: "Los civiles entraran de esta manera..." (Pág. 64/65) Probablemente Chávez ha cambiado de opinión desde entonces, pero el problema todavía permanece sin clarificarse y se presentara durante el curso de la confrontación entre la revolución y la contrarrevolución.


Woods no realiza ningún esfuerzo por explorar estas cuestiones que los socialistas revolucionarios necesi­tan tener claro cuando pretenden constituirse en un elemento importante en el levantamiento que tiene lugar en Venezuela. Posiblemente su reticencia a lev­antar alguna crítica hacia el rol jugado por los mil­itares izquierdistas en la revolución de Portugal se debe a que le complica en su intención de aconsejar a sus colegas de Venezuela. Si entra en el tema de los errores del MFA, entonces esto lo llevara directa­mente a tocar el papel y los métodos de los militares radicales en Venezuela, lo que probablemente sig­nifique el fin de sus largos encuentros con Chávez.


Capítulo 11: Las organizaciones tradicionales y los sindicatos

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La revolución y contrarrevolución pone a prueba todas las ideas, métodos, estrategia y tácticas de los marxistas. Uno de los rasgos qué distinguen al grupo de Woods/Grant es su actitud hacia los anteriores partidos tradicionales de la clase trabajadora. El CIT reconoció el cambio cualitativo que tuvo lugar en estas organizaciones en la mayoría de los países luego del derrumbe de los estados Estalinistas. De ser partidos con una dirección burguesa reformista pero con una base obrera y a los cuales los traba­jadores consideraban como "su partido", estos se han transformado en partidos completamente bur­gueses. El CIT, junto con levantar nuestros propios partidos socialistas revolucionarios, también ha defendido y participado en campañas para el establecimiento de nuevos partidos de trabajadores de masas. La organización de Woods/Grant ha rec­hazado este análisis, negándose a reconocer los cambios cualitativos que han tenido lugar en estos partidos, encerrándose en un periodo histórico pasa­do. Por consiguiente ellos todavía defienden un apoyo crítico a estos partidos obrero-burgueses como el Partido Laborista Británico de Blair. Participando en este partido y otros partidos simi­lares. TMI indudablemente nos dirá que los Marxistas de Chile todavía deberían estar dentro del Partido Socialista, sostén del gobierno de Lagos, que es totalmente antagonista al de Chávez.



Con relación a Venezuela TMI parece haber entrado en una gran contradicción de cara a este problema. De manera bizarra, Woods concluye en "Los marxis­tas y la revolución Venezolana" con una cita de Ted Grand en torno a las organizaciones tradicionales: "Desde el interior de sus filas, de entre los luchadores de la clase obrera, vendrán las fuerzas del Marxismo-leninismo. Fuera de las organizaciones de masas nada sólido y duradero será creado." ¿Como se aplica esto en Venezuela? ¿A que partidos u organizaciones se refiere? ¿Qué quiere decir esto concretamente en Venezuela?



En su más reciente material, donde Woods trata acer­ca de la cuestión sindical en Venezuela, este omite este punto y parece haber dado vuelta la pagina en su "ley histórica" relacionada con las organizaciones de masas. En Venezuela se da una situación muy par­ticular en los sindicatos. La CTV (Confederación de Trabajadores de Venezuela) es la confederación tradicional de los sindicatos. Sin embargo, represen­ta a una minoría de la clase trabajadora y en particu­lar al sector más privilegiado de esta. La cúpula de esta organización esta compuesta por un grupo de personajes corruptos y gangsteriles totalmente alia­dos a la vieja élite política.



Woods simplemente ignora una "ley histórica" de su propia organización al tratar el tema de la CTV. Él defiende correctamente en "Tesis sobre la revolución y contrarrevolución en Venezuela -Parte Uno: "Un papel particularmente pernicioso están jugando los llamados líderes sindicales de la CTV. Estos corrup­tos y degenerados lugartenientes del capital han ven­dido hace rato su alma a los patrones y a la CÍA. Ellos han renunciado a cualquier derecho a ser considera­dos una parte legitima del movimiento obrero." (¿Por qué no se aplica lo mismo a Blair en bretaña o a Schroeder en Alemania?) Woods continua, defendi­endo la construcción de la federación sindical Bolivariana -UNT- y una campaña para ganar a los trabajadores que quieran romper con la CTV.

Esto ilustra los métodos políticos deshonestos de esta organización. Que hace Woods en este caso, de hecho colocándose de un lado, pero sin ninguna explicación cuando sus equivocados análisis chocan con la realidad que existe en el terreno.



Por supuesto que todos los Marxistas pueden come­ter errores. Pero si un análisis se demuestra incor­recto, no se aplica y necesita ser cambiado o enmen­dado para luego explicarlo honesta y abiertamente. No se puede improvisar con las perspectivas de una situación sin pensar que nadie notara el error. No es la primera vez que TMI ha utilizado un método deshonesto. En Italia, cuando se formo el PRC a prin­cipios de los noventa -cuando hubo un quiebre en la dirección del renombrado Partido Comunista, PSD-en oposición a la opinión mayoritaria del CIT en ese momento, Woods y sus partidarios ignoraron este quiebre, anunciando que el PRC no tendría ningún futuro. Defendiendo que los marxistas debían per­manecer en el PDS. Sin embargo cuando los eventos no encajaron con su esquema, ellos cambiaron sus tácticas sin ninguna explicación y se unieron al PRC.


Capítulo 12: La solidaridad internacional y el oportunismo

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El oportunismo de TMI en Venezuela ha sido evi­dente y se ve reflejado en la campaña de solidaridad que han lanzado; "Manos fuera de Venezuela". Obviamente ningún socialista podría oponerse a apo­yar y organizar campañas internacionales en solidari­dad con la clase trabajadora venezolana y contra la reacción. El CIT frecuentemente ha emprendido campañas como esta. Actualmente estamos levan­tando una campaña de solidaridad con Nigeria lla­mada, Derechos Democráticos para los Trabajadores Nigerianos. En 1970 durante la dictadura de Franco en España, organizamos la Campaña Jóvenes por el Socialismo. Durante los años ochenta organizamos la campaña en Defensa de un Chile Socialista. En todas estas campañas hemos levantado la necesidad de la solidaridad internacional y por la acción independi­ente de la clase trabajadora.


En la campaña "Manos fuera de Venezuela" no han defendido ni la necesidad de una acción independi­ente de la clase trabajadora ni el socialismo. En la declaración fundacional de la campaña hablan de "una intervención injustificada en el proceso democrático... del imperialismo norteamericano! ¿Injustificado desde cual punto de vista? Desde el punto de vista de la clase dominante, la intervención, esta totalmente garantizada.


Dicen que "El gobierno de Estados Unidos no tiene derecho moral para darle al pueblo y al gob­ierno Venezolano lecciones de democracia"(énfasis nuestro).

Woods con respecto a Portugal y esta confianza en algunos sectores del ejercito, dice que "es una cate­goría moral y no una científica". Ciertamente es bas­tante hipócrita por parte del imperialismo hablar de democracia, pero la cuestión moral no es un acercamiento marxista o científico al problema de la inter­vención imperialista norteamericana.


En "Encuentros con Hugo Chávez", Woods nos cuen­ta lo impresionado que estuvo Chávez con la cam­paña y con las firmas recogidas en su apoyo. Algunas pertenecen a dirigentes sindicales de varios países, incluyendo España. Chávez obviamente tiene la impresión que esto indica el extendido apoyo a la revolución en Venezuela y haciéndole un comentario a su secretaria decía; "Yo te dije, estos no solo individ­uos, hay empleados de tienda, secretarios sindicales, dirigentes obreros. Esto es lo que necesitamos." Es muy bueno que una capa significativa de dirigentes haya firmado el apoyo, pero es un método muy deshonesto el no indicarle a Chávez lo que ellos en realidad representan. Es un muy mal método y exagerara lo que realmente significa este apoyo. ¿Por qué dejar a Chávez con una impresión falsa de lo que realmente representan estas firmas? Chávez, se impresiono especialmente con el saludo de la sec­ción rusa de TMI, Rabochaya Demokratiya, con aproximadamente 10 miembros en toda Rusia y solo uno, en Moscú, pertenece a una dirección sindical. Esto no es suficiente para concluir que los sucesos en Venezuela han inspirado a la clase trabajadora internacional.


Este oportunismo de TMI es tomado desde Venezuela y aplicado en otros países. La sección más grande de TMI esta en Pakistán y ha utilizado como propaganda la experiencia de Venezuela. Sin embargo, no esta siendo usada para sacar las lec­ciones correctas para las tareas de la clase traba­jadora y el campesinado Pakistaní.


En una entrevista publicada en el radical periódico Alemán Junge Welt (03/5/04), Manzoor Ahmed, par­lamentario del PPP y miembro del TMI señalo; "Venezuela es un modelo para Pakistán. La tenaci­dad del gobierno de Chávez contra la presión de los contrarrevolucionarios y el gobierno norteamericano anima a las fuerzas revolucionarias en Pakistán". ¿Un modelo a seguir por Pakistán?

El continua, y señala que existe un paralelo entre Chávez y el líder del PPP Zulfiqar Ali Bhutto. El gob­ierno populista de Bhutto fue derrocado por un golpe militar en 1977. Manzoor Ahmed procede a citar algo de una declaración de Bhutto momentos antes de su ejecución donde concluía, que habiendo hecho todos los esfuerzos por "una reconciliación opuesta a los intereses sociales" el golpe lo ha empujado a concluir que "...la búsqueda de un camino interme­dio, modus vivendi o compromisos era un sueño utópico. Los contrastes de clase eran irreconcili­ables, y al final una de las clases debía imponerse."


Estas son significativas conclusiones sacadas por Butho antes de su ejecución. Sin embargo, si logro sacar tales conclusiones, fue demasiado tarde. Habiendo surgido con un enorme apoyo y altas expectativas entre las masas de Pakistán, su popular gobierno vacilo entre la aplicación de algunas refor­mas y la represión brutal de trabajadores y campesinos. Bajo su mando, se creo la Fuerza Federal de Seguridad que llego a contar con 30 mil efectivos. Esta fuerza fue utilizada para aplastar las huelgas en Karachi entre 1972-73. Fue bajo su gob­ierno donde muchos líderes obreros fueron encarce­lados por "sucias practicas laborales", es decir, Huelgas. Entre 1973-75 tuvo lugar una insurrección generalizada en Balochistan donde fueron asesinadas 10.000 personas y cerca de 50.000 fueros exiliados por gobierno de Bhutto.


Bhutto era Ministro de exterior cuando en Bangladesh (Pakistán Oriental en ese momento) la Liga Awami gana la mayoría en el unificado parla­mento Pakistaní. El Presidente y General Ya Ya Khan se negó a aceptar los resultados y en 1971 declaro la guerra contra lo que es hoy Bangladesh. Al parecer no solo es el papel de Chávez lo que TMI se niega a explicar al movimiento obrero internacional.


Las cuestiones que se plantean en el proceso de revolución y contrarrevolución en Venezuela son cru­ciales para el papel de los socialistas revolucionarios, sobretodo cuando se participa en tales eventos. Existen lecciones importantes relacionadas con la estrategia, tácticas y el programa que debe ser con­cluido por el movimiento la clase trabajadora a lo largo de Latinoamérica e internacionalmente de los eventos en Venezuela. Es de vital importancia reconocer entre el oportunismo, el centrismo y el ultra izquierdismo. Esa es nuestra intención al realizar estos comentarios, como una contribución a la discusión acerca de las tareas que enfrenta la rev­olución Venezolana.


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